El país enfrenta tres posibles rutas de cara a las elecciones del 1.º de febrero de 2026: continuar el deterioro institucional, girar hacia un modelo autoritario o renovar la democracia mediante reformas profundas y participación ciudadana informada.
A pocos meses de las elecciones nacionales de 2026, Costa Rica atraviesa un momento decisivo para su futuro democrático. Así lo advierte Isabel Román, nueva directora del Programa Estado de la Nación, quien señala que el país se encuentra ante una coyuntura crítica marcada por el debilitamiento institucional, la polarización política y profundas desigualdades sociales.
En entrevista con El Observador, Román identifica tres caminos posibles para el país:
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La senda del deterioro, que implica continuar con la inercia actual: erosión de las fortalezas históricas, discursos polarizantes y ausencia de soluciones estructurales.
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El giro autoritario, que sacrifica la democracia y el bienestar social en nombre de un supuesto desarrollo alternativo.
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La remodelación de la democracia, orientada a realizar ajustes profundos para resolver problemas urgentes y retomar la senda del desarrollo humano.
La directora del programa advierte sobre una creciente erosión de las políticas universales en salud, educación, vivienda y cultura, así como un debilitamiento de la cultura cívica. La apatía electoral, la caída del apoyo a los partidos políticos y la crispación social son señales de alarma en un país donde 3.731.788 personas están habilitadas para votar en febrero.
Repunte económico con bases frágiles
El más reciente Informe del Estado de la Nación, presentado en noviembre, destaca un repunte económico y social entre 2024 y 2025, con crecimiento superior al 4%, reducción de la pobreza y del desempleo, y mayor inversión social. Sin embargo, Román alerta que estos avances están rodeados de fragilidades estructurales.
El crecimiento económico no es inclusivo: las zonas francas, que representan el 15% de la economía y el 12% del empleo, concentran el dinamismo, pero gran parte de sus ganancias salen del país. En contraste, el mercado nacional —agricultura, construcción y turismo— que aporta el 85% de la economía y la mayoría del empleo, crece a un ritmo menor.
En lo social, la reducción de la pobreza se explica más por el aumento del empleo informal y cambios demográficos que por la creación de empleo formal de calidad, lo que hace estos avances vulnerables y reversibles.
Educación, salud y amenazas estratégicas
La educación enfrenta una crisis profunda: hay jóvenes de 15 años que leen al nivel de tercer grado, una situación que compromete el desarrollo económico y social del país. Aunque las finanzas públicas muestran mayor estabilidad, la deuda sigue siendo alta y el ajuste fiscal ha afectado áreas estratégicas como educación y salud.
A esto se suma un contexto internacional adverso, marcado por la incertidumbre global, la influencia de liderazgos polarizantes y el impacto del narcotráfico internacional, que utiliza a Costa Rica como punto estratégico. En el ámbito interno, Román señala un deterioro en la gestión democrática y una creciente confrontación entre los poderes de la República, lo que dificulta responder a las demandas ciudadanas.
También preocupa el debilitamiento de la gestión ambiental, con menor inversión en parques nacionales, considerados el principal atractivo turístico del país.
Retrocesos en desarrollo humano y el dilema de 2026
El informe concluye que Costa Rica enfrenta retrocesos en desarrollo humano a mediano y largo plazo: dependencia de combustibles fósiles, crisis en el transporte público, atrasos en infraestructura vial, deterioro del acceso al agua potable y un desempleo que, aunque bajo en cifras, oculta desánimo laboral, especialmente entre mujeres y jóvenes.
Ante este panorama, Román hace un llamado a la responsabilidad ciudadana: participar, informarse y ejercer un voto crítico frente a la desinformación. Recuerda que Costa Rica ha superado momentos difíciles con grandes consensos nacionales, como la abolición del ejército y la universalización de la educación.
“El principal desafío es renovar nuestro pacto democrático”, afirma. Las elecciones de febrero de 2026 —y una eventual segunda ronda en abril— serán clave para definir el tipo de sociedad que el país quiere construir.
Cambio en la dirección del Estado de la Nación
El pasado 9 de diciembre, Conare anunció la salida de Jorge Vargas Cullell como director del Programa Estado de la Nación. Su lugar fue asumido por Isabel Román, quien destacó que la misión del programa es devolverle al país, mediante investigación y análisis, la inversión que hace en las universidades públicas, promoviendo una ciudadanía informada, crítica y participativa.
Con 30 años de trayectoria, el Estado de la Nación sigue siendo una de las principales fuentes de análisis sobre la realidad costarricense, justo cuando el país se aproxima a una de las decisiones más importantes de su historia reciente.
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