Cinco analistas explican los escenarios inciertos que enfrenta Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Especialistas costarricenses advierten que aún es prematuro anticipar el rumbo político del país sudamericano
La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos abrió un intenso debate internacional sobre los escenarios políticos, económicos y geopolíticos que podría enfrentar la nación sudamericana tras años de dictadura.
Mientras algunos sectores consideran la intervención estadounidense como un “mal necesario” para facilitar una transición democrática, otros cuestionan la violación a la soberanía y al Derecho Internacional, bajo una operación ordenada por el presidente Donald Trump.
El Observador conversó con cinco analistas costarricenses en Relaciones Internacionales, quienes coincidieron en que el panorama es confuso, incierto y aún difícil de prever.
Un hecho de alto impacto regional
El analista internacional Carlos Cascante calificó la captura de Maduro como uno de los hechos más relevantes de los últimos años en América Latina, con fuertes repercusiones diplomáticas.
“Este nivel de incertidumbre genera problemas en los países vecinos, especialmente ante un posible aumento de migración forzada por la inestabilidad en Venezuela”, señaló.
Cascante indicó que los escenarios van desde la continuidad del régimen bajo otros liderazgos hasta una transición política forzada, aunque advirtió que el poder en Venezuela responde a una “camarilla de intereses”, lo que dificulta prever los próximos pasos.
Un futuro aún prematuro
El exembajador de Costa Rica en Venezuela, Ricardo Lizano Calzada, aseguró que es prematuro determinar qué ocurrirá en el país.
En su criterio, Maduro no regresará a Venezuela en el corto plazo y deberá enfrentar la justicia estadounidense. Además, destacó que el interés de EE. UU. va más allá del petróleo y responde a factores geopolíticos.
“Venezuela se había convertido en una amenaza para la seguridad interna de Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico y sus relaciones con Irán y Cuba”, afirmó.
Lizano consideró posible un llamado a elecciones libres, similar a lo ocurrido en Panamá tras la captura de Manuel Noriega, y sostuvo que los venezolanos agotaron las vías pacíficas para resolver la crisis.
Una captura que sorprendió
Para el analista Carlos Torres, llamó la atención la facilidad con la que se produjo la captura de Maduro y la falta de una reacción interna del régimen.
Torres advirtió que el discurso de Trump apunta a la recuperación de los recursos energéticos venezolanos, principalmente petróleo y gas natural.
“La planificación futura parece girar alrededor de la explotación de esos recursos y su reinserción en el mercado internacional”, explicó.
También señaló que la oposición venezolana no estaría preparada para asumir el poder de inmediato, lo que complica aún más el escenario.
Riesgos de una transición impuesta
El internacionalista Javier Córdoba calificó lo ocurrido como una “vulneración grave al Derecho Internacional” y alertó sobre los riesgos de una transición impuesta desde el exterior.
“Los cambios de régimen impuestos nunca garantizan democracia. Sacar a un dictador puede ser fácil, pero construir instituciones y cohesión social es extremadamente difícil”, indicó.
Córdoba advirtió sobre posibles escenarios de fragmentación interna, surgimiento de grupos criminales y una alta dependencia de intereses estadounidenses, especialmente en el sector energético.
División internacional
Por su parte, el analista Diego Armando Montoya afirmó que el caso venezolano ha generado una profunda división entre quienes celebran la caída del régimen y quienes rechazan la intervención extranjera.
Montoya subrayó que, aunque el gobierno de Maduro carecía de legitimidad democrática, la acción de Estados Unidos constituye una violación a la soberanía venezolana.
“Se debe analizar con cautela las verdaderas intenciones del gobierno de Trump y no romantizar una acción que, a nivel internacional, se presenta como heroica”, concluyó.