La Conferencia Episcopal de Costa Rica pidió este lunes replantear el modelo de subasta para asignar frecuencias de radio y televisión, al advertir que tratarlas únicamente como bienes comerciales puede afectar la pluralidad, la libertad de expresión y el derecho ciudadano a una comunicación diversa.
En un pronunciamiento emitido tras el cierre de la recepción de ofertas, los obispos señalaron que varios medios —incluidos algunos católicos— optaron por no participar en la puja, y recordaron que el espectro radioeléctrico es un bien público esencial para la democracia.
“No pretendemos intervenir en disputas técnicas ni económicas, pero sí iluminar desde la ética cristiana decisiones que pueden afectar el tejido social”, indica el mensaje.
“La comunicación no es solo un negocio”
Los líderes de la Iglesia insistieron en que la discusión trasciende lo económico:
“No hablamos simplemente de un bien comercial, sino de un recurso público que sostiene la vida democrática del país”, señalan en el texto.
En esa línea, pidieron evitar que la asignación de frecuencias responda únicamente a la capacidad de pago:
“No reduzcamos las frecuencias al mejor postor. El país gana más asegurando pluralidad que maximizando ingresos.”
Doctrina social y bienes comunes
El pronunciamiento recuerda que, para la doctrina social de la Iglesia, los bienes comunes deben administrarse en beneficio de toda la sociedad, y no solo de quienes tienen mayores recursos.
“Un país no puede permitirse que las frecuencias queden determinadas exclusivamente por la lógica del capital”, advierten los obispos, quienes consideran riesgoso convertir la comunicación en un mercado sin reconocer su dimensión social, cultural y espiritual.
Llamado a replantear el modelo
La Conferencia Episcopal pidió “repensar el criterio de subasta” y ampliar los factores de evaluación para incluir aspectos como trayectoria de servicio, impacto educativo, aporte al bien común, representación de comunidades locales y preservación de espacios no lucrativos.
“La comunicación tiene un valor que no cabe en una planilla contable”, señalan.
También defendieron el rol de medios católicos, comunitarios y culturales, que —afirman— no operan bajo lógica de competencia económica:
“Su aporte no se mide por ingresos, sino por la conciencia que despiertan, el acompañamiento espiritual que brindan y la palabra de consuelo que ofrecen”, apunta el comunicado.
Riesgos para la pluralidad
Los obispos advierten que si solo sobreviven los medios con mayor capacidad financiera, la sociedad pierde diversidad, diálogo y construcción de identidad.
“La libertad de expresión no se protege solo evitando la censura, sino garantizando condiciones para que existan voces diversas”, concluyen.
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