La diputada Yara Jiménez, del oficialista Partido Pueblo Soberano, fue electa este 1.º de mayo como presidenta de la Asamblea Legislativa para el primer año de legislatura, con el respaldo de los 31 votos de su bancada. La candidatura de oposición, encabezada por Diana Murillo, obtuvo 26 votos.
Un perfil técnico que llega al poder político
Jiménez, abogada y notaria, no cuenta con trayectoria en cargos de elección popular ni experiencia legislativa previa. Su carrera se desarrolló durante décadas dentro del aparato estatal, con pasos por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, donde ocupó cargos en la Dirección General de Aduanas y la Tesorería Nacional.
Posee una maestría en Derecho Público de la Universidad de Costa Rica y una especialización en Derecho Constitucional en la Universidad de Pisa.
Su ingreso a la política se dio en 2022, cuando fue nombrada secretaria del Consejo de Gobierno durante la administración de Rodrigo Chaves, desde donde participó en decisiones clave del Poder Ejecutivo.
Un ascenso acelerado y poco común
El camino de Jiménez hacia la presidencia legislativa ha sido atípico. En apenas cuatro años pasó de ser funcionaria técnica a liderar uno de los poderes de la República, impulsada por su cercanía con el Ejecutivo.
Personas que trabajaron con ella destacan su perfil como una profesional eficiente, estratégica y con capacidad de liderazgo, aunque reconocen que su incursión en la política ha sido sorpresiva.
Cuestionamientos y señalamientos
Su trayectoria reciente no ha estado exenta de polémica. Jiménez ha sido señalada por su participación en procesos como la destitución de miembros de la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, así como por su rol en nombramientos cuestionados en el Banco Nacional.
Incluso, un informe legislativo recomendó investigar su posible vinculación en un eventual caso de tráfico de influencias, además de cuestionamientos por presuntos conflictos de interés relacionados con su entorno familiar.
Retos al frente del Congreso
Ahora, desde la presidencia del Legislativo, Jiménez enfrenta un escenario complejo. Entre sus principales desafíos destacan:
- Impulsar soluciones a problemas estructurales que arrastra el país desde hace años.
- Ordenar el funcionamiento interno del Congreso ante cuestionamientos por uso de recursos.
- Mejorar la imagen de la Asamblea Legislativa, una de las instituciones peor valoradas por la ciudadanía.
Su gestión también estará marcada por el reto de construir consensos en un entorno político dividido, dejando atrás la lógica del Ejecutivo para liderar un poder que requiere diálogo y negociación constante.
Una gestión bajo la lupa
La llegada de Yara Jiménez representa un cambio en el perfil tradicional de liderazgo legislativo: una figura técnica, sin carrera política previa, pero con fuerte cercanía al Gobierno.
A partir de ahora, su desempeño será clave para determinar si ese perfil logra traducirse en gobernabilidad y resultados en uno de los escenarios más exigentes de la política costarricense.
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