La estructura criminal liderada por Julio Alberto Gómez Pérez, alias "Gordo Julio", no operaba al azar. Investigaciones recientes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) revelaron que la organización mantenía un control empresarial sobre la venta de drogas en el proyecto Manuel de Jesús Jiménez, en Cartago, utilizando tácticas de rotación de personal y una logística de transporte simplificada pero efectiva.
Un centro de ventas a pasos de la autoridad
Lo más alarmante del caso Rigel es la audacia del grupo: uno de sus principales búnkeres operaba a escasos 300 metros de la delegación policial local. Según el expediente judicial, "Gordo Julio" fue visto personalmente supervisando las entradas de estos puntos de venta, demostrando un control directo sobre el territorio.
La "empresa" del narco: Turnos y horarios
La organización funcionaba con una disciplina casi corporativa, estableciendo reglas claras para sus colaboradores:
- Horarios definidos: Las jornadas de distribución solían iniciar entre las 6:30 a.m. y 8:30 a.m.
- Cierres programados: El cese de operaciones se marcaba generalmente a las 6:30 p.m., momento en el cual se realizaba el "corte" de caja.
- Rotación de personal: Se utilizaban "portoneros" y "campanas" (vigilantes) con cambios de turno estricto para mantener los puntos activos.
- Gestión de efectivo: Para evitar grandes pérdidas en caso de allanamientos, se ordenaban traslados constantes de las ganancias hacia viviendas de seguridad.
Bicicletas: El motor de la logística
Para movilizar el dinero y la droga sin atraer la atención de las patrullas, el grupo apostó por el uso de bicicletas. El líder de la banda llegó a comprar tres unidades exclusivamente para el traslado de "la plata" entre los búnkeres y la casa matriz.
"¡Mae, tres bicicletas he comprado y no hay ninguna para que me bajen la hijueputa plata mae!", se escucha decir a Gómez en una de las intervenciones telefónicas, evidenciando su frustración por la logística del grupo.
Jerarquía familiar y operativa
El mando de la organización se mantenía en un círculo cercano:
- Gordo Julio: Líder principal y estratega.
- "Banano" (hermano): Encargado de la administración de puntos de venta.
- "Orejón" (colaborador asesinado): Responsable de logística y control de los búnkeres denominados "Corner".
- La madre de Gómez: También detenida y vinculada a la estructura.
La desarticulación de esta banda culminó tras una serie de seguimientos que permitieron al OIJ descifrar no solo quiénes vendían, sino cómo habían profesionalizado el microtráfico en la zona de Cartago.

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