¿Cómo manipular el pollo crudo para evitar la salmonela? Consejos prácticos de expertos



El manejo adecuado de los alimentos en la cocina puede marcar la diferencia entre una comida deliciosa y una severa intoxicación alimentaria. La salmonela, una bacteria frecuentemente asociada a productos de origen animal, es uno de los riesgos más comunes si no se toman las previsiones correctas.

Al respecto, el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) recuerda que la gran mayoría de los contagios pueden prevenirse con prácticas básicas de higiene y una preparación consciente.

"La salmonela es una enfermedad que en muchos casos puede evitarse con acciones básicas de higiene y manipulación segura de alimentos. Es fundamental que las personas no bajen la guardia en temas como el lavado de manos, la correcta cocción de alimentos y la refrigeración adecuada", explicó Alejandra Irola, representante del CPN.

 Guía básica para la compra y manipulación del pollo

Para garantizar que el pollo que llevas a tu mesa sea seguro, los expertos recomiendan prestar atención desde el momento de la compra:

  • Aspecto visual: El pollo crudo debe tener un color uniforme.

  • Olfato: Debe presentar un olor fresco y natural.

  • Empaque: Verifica que el empaque no tenga daños ni exceso de líquidos.

  • Cadena de frío: Asegúrate de que el producto permanezca refrigerado hasta el momento de su preparación.

Nota: Si compras pollo ya preparado o cocinado fuera de casa, verifica que el establecimiento cuente con buenas prácticas de higiene y que el alimento se mantenga caliente o refrigerado, según corresponda.

 5 Claves para prevenir la salmonela en casa

Evitar la proliferación de bacterias en la cocina es más sencillo de lo que parece. Sigue estas recomendaciones esenciales:

  1. Higiene de manos: Lávate siempre las manos con agua y jabón antes, durante y después de manipular los alimentos.

  2. ¡No laves el pollo! Existe el mito de que enjuagar el pollo crudo lo limpia, pero la realidad es que el agua salpica y esparce las bacterias por los azulejos, el fregadero y otros utensilios.

  3. Evita la contaminación cruzada: Utiliza tablas de picar y utensilios completamente diferentes para el pollo crudo y para los vegetales o alimentos listos para consumir.

  4. Cocción completa: La única forma efectiva de eliminar la salmonela es el calor. Cocina el pollo por completo (evita que queden zonas rosadas o semicrudas).

  5. Refrigeración inmediata: No dejes el pollo a temperatura ambiente por más de dos horas tras su compra o cocción.

Al aplicar estos pequeños cambios en tu rutina diaria, protegerás la salud de tu familia y asegurarás una cocina libre de riesgos.

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