A dos meses de las elecciones presidenciales, la desinformación se posiciona como una de las principales amenazas para el proceso electoral, impulsada por la creciente influencia de los llamados “influencers políticos”.
Durante un conversatorio del Colegio de Periodistas, el analista Mario Quirós advirtió que en 2025 se perdieron muchos de los filtros editoriales que antes aplicaban los medios tradicionales. Esto permite la circulación masiva de mensajes sin verificación y la mezcla entre información, opinión, marketing y propaganda.
Quirós destacó que los contenidos segmentados y microdirigidos facilitan la difusión de propaganda disfrazada de entretenimiento, un fenómeno que ya se evidenció en las recientes elecciones de Estados Unidos, donde los podcasts dominaron la comunicación política.
A pesar del riesgo, el analista considera que este entorno también puede generar oportunidades en marketing político al conectar con públicos específicos.
Por su parte, Andrei Cambronero, jefe de despacho de la presidencia del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), insistió en la necesidad de que la ciudadanía verifique la información antes de compartirla. Recordó que el TSE impulsa programas formativos para fortalecer la “ciudadanía digital” y brindar herramientas para distinguir entre noticias verdaderas y falsas.
Ambos expertos señalaron que la transparencia debe exigirse también en redes sociales. “Así como pedimos a un influencer comercial que indique si un contenido es pagado, lo mismo debe aplicarse en política”, afirmó Quirós.
La vulnerabilidad ante la desinformación en Costa Rica ha sido documentada por diversas investigaciones. Un estudio del Instituto de Investigaciones Psicológicas concluye que factores sociales, cognitivos y económicos influyen en que las personas acepten y compartan información falsa.
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